martes, 16 de diciembre de 2008

Sombrero de prestidigitador II

Estoy perdida
en el más profundo
de mis vacíos internos.

No sé si sonreír
por mi reencontrada libertad
o llorar
por mi dolorosa pérdida.

[Estoy perdida,
sola,
entre los muros
de una habitación
en la que faltas tú].

El corazón está hueco
después de amputar
la última espina;
la mente,
burbujueante
en los recuerdos
de la hiel
y la miel.

Estoy perdida
en mis propias
reacciones
sinopsiales.

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