lunes, 15 de diciembre de 2008

Sombrero de prestidigitador I

Cuando la oscuridad
me deje sumida
en el vacío,
no habrá llanto para ti.

Cuando la soledad
me aparte de todos
los que amo,
no me clavaré otra espina.

Siento como mi pulso
se relentiza
al sentirme
de nuevo
LIBRE;
me he deshecho ya
del embrujo.

La única duda
que me asalta
en la noche
es
¿por qué me duele
tanto
mi renovada
libertad?

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